sábado, 7 de mayo de 2011

Tchubús-Tchabás XV- Divorcio a lo Balanta

“Divorcio a lo Balanta”



En los años sesenta obtuvo gran éxito la película “Divorcio a la italiana” protagonizada por Marcelo Mastroianni, ganadora del oscar al mejor guión original y con nominaciones para mejor actor y director, en la que se contaba como el marido trataba de inducir a su esposa a la infidelidad y así tener una disculpa para asesinarla y fugarse con su sobrina.

Cá en Bissau, también hay “sobrinhas” que inducen a que el sujeto masculino sea infiel a su pareja, pero no es preciso llegar a plantar estrategias para que la cosa continúe. Lo primero es porque la mayoría de matrimonios se constituyen mediante la ceremonia tradicional, lejos de los quince minutos que puede durar un matrimonio civil o los cuarenta y cinco de una ceremonia religiosa católica, la tradicional dura días.

De esta forma en lugar de celebrar un contrato entre los esponsales en base al derecho se hace de acuerdo a los usos y costumbres, así de igual forma se resuelve el contrato.

La manera más simple que he encontrado de poner fin a una relación matrimonial en base al uso y costumbre, es la Balanta. En el matrimonio celebrado en esta etnia, el hombre de procurar el sustento de la mujer y tenerla plenamente satisfecha en su deseo sexual, en caso contrario o por otros motivos acordes con la tradición, la mujer puede poner fin a la relación.

Para ello no precisa ni de abogado ni acuerdo previo ni nada similar, únicamente ha de buscar otro hombre que la acoja, así uno puede encontrase con que su mujer va con las maletas y se despide informándole que se va para casa del vecino que al parecer es más cumplidor en sus quehaceres de lo que ha sido el primero.

Podemos imaginar los comentarios que surgirán en la aldea ante tal circunstancia de divorcio, pero normalmente es bien asumido ya que en caso contrario, no sólo trataría el marido de matar a su esposa como en la película italiana, ya ex en este caso, sino que muy probablemente también al nuevo acompañante con la consiguiente pérdida de un individuo que cumple parte de los cometidos que tiene en la comunidad.

Bissau, 8 de mayo de 2011

jueves, 28 de abril de 2011

Tchubús-Tchabás XIV- Disculpa

“Disculpa”



En wikipedia aparece “Libertad es la capacidad del ser humano de obrar o no obrar, de hacer una cosa o de hacer otra, a lo largo de su vida por lo que es responsable de sus actos”, lo que nos trae dos elementos importantes a simple vista que son la “capacidad” y la “responsabilidad”.

La libertad surge con nuestras capacidades, y su fortalecimiento, porque genéticamente podemos tener materia prima, pero esta necesita ser enriquecida con el medio. Somos capaces alcanzar lo que nos creamos, caso contrario nosotros mismos nos negamos. La creencia debe ir unida a la responsabilidad del ser que la sustenta o defiende.

El término libertad ampliamente utilizado es escasamente disfrutado, sólo lo seres responsables de su uso, en tanto reflejo de la capacidad de actuar del ser humano, pueden sentirse libres.

Ser libre es ser responsable se los actos realizados dentro de unas normas sociales de convivencia, ya que se asume las mismas o su no cumplimiento pero dentro de la responsabilidad del que las ejecuta.

Cá en Bissau, la actuación de la vida cotidiana se puede enmarcar en unas normas sociales de libertad amplia, puesto que el incumplimiento de algo de mero trato, implica para el infractor la mera expresión de “disculpa”.

Disculpa.

Bissau, 28 de abril de 2011

martes, 26 de abril de 2011

Tchubús-Tchabás XIII - Radar

“Radar”


Es habitual escuchar o leer, cada vez que se inicia un período vacacional o de descanso por coincidir distintos días festivos consecutivos, referencias en los medios de comunicación a las llamadas operaciones salida o retorno, y cuando estas se realizan por carretera en ellas intervienen los lugares en los que se ubican los radares, encargados de detectar aquellos vehículos que infringen las normas de circulación, especialmente el exceso de velocidad.


Durante este año en España se ha reducido la velocidad máxima autorizada a 110 quilómetros por hora en autopistas, no así la posibilidad de que un vehículo sobrepase la misma, que en muchos casos la duplica. Cá en Bissau, a pesar de no estar muy señalizadas las vías de comunicación terrestre existente, también existen límites máximos de velocidad, a semejanza de los de Europa con excepción de las autopistas o autovías inexistentes hasta la fecha.


En cambio, el método que se sigue para proceder a multar al conductor de un vehículo por infringir el límite máximo de velocidad establecido en una carretera es distinto, El hecho de no disponer ni de radares ni de equipos móviles para detectar la velocidad del automóvil, lleva a que se determine su existencia en base a las consecuencias no deseables de un exceso.


Así ante el hecho de un vehículo que ha sufrido un accidente de tráfico, saliéndose de la vía de comunicación unos treinta metros, se deduce que la causa del accidente ha sido el exceso de velocidad, por lo que para poder retirar el automóvil o lo que queda de él es preciso abonar una multa que puede llegar hasta 180.000 francos CFA, casi 300 €, pero esta puede sufrir una considerable reducción de hasta 79.000 francos CFA, casi un 60 % en base a criterios no claros ni en el porque de la primera cantidad ni de la segunda ¿será primer precio segundo precio último precio?


Los radares que más abundan en Bissau, que en escasos momentos sirven para multar una infracción de tráfico, son de base subjetiva del ser humano “pekadur” siempre alerta para escuchar lo que comenta un vecino o transeúnte y así llenar las noticias del “jornal di tabanka”. Cierto es que también pueden llegar a penalizar a un individuo, no por el uso que haga de un vehículo, sino por la interpretación que otros semejantes hagan de sus palabras o hechos.


Bissau 26 de abril de 2011

domingo, 17 de abril de 2011

Tchubús-Tchabás XII - Dieta sagrada

“Dieta sagrada”

El origen del término dieta, según el diccionario de la RAE, procede del griego “diaita”, régimen de vida, manera de vivir, en donde claramente se tienen en cuenta los hábitos alimenticios. Con el surgimiento de las religiones monoteístas, en las que ese Ser Supremo organiza y regula a través de los escritos de los profetas como se han de organizar y comportar los seres humanos, también dictamina sobre los hábitos de ingestión de alimentos, con la novedad de que dicho incumplimiento implica la comisión de un pecado, hacer algo impuro, o que nuestro cuerpo se llene de elementos impuros al ingerir los mismos.


Es sabido que el origen de esta regulación por parte de las religiones implicaba en el fondo recomendaciones médico sanitarias, de forma que en climas en donde la carne de cerdo no se podía conservar y provocaba una gran mortandad, fue precisa su prohibición y quien mejor que el Supremo para dictaminarla, al igual que la prohibición de comer carne durante la Cuaresma para hubiera más variedad en los alimentos habituales, pasando a ingerir más pescado durante ese período.


En general todas las religiones regulan en algún momento el régimen alimentario con distintos ayunos, desconozco si en el origen de esta regulación se trataba de mantener, a la vez que una purificación de las toxinas del cuerpo humano, lo que se conoce hoy como “seguridad alimentaria” en el ámbito geográfico que regulaba.


Cá en Bissau nos encontramos con una nueva justificación del hecho de que los que profesan la religión musulmana no ingieran carne de cerdo, y de forma similar lo han trasmitido distintas personas, y que confiere a dicho animal un carácter sagrado a semejanza de las vacas en la India. La sacracidad que se le otorga al cerdo es “como agradecimiento por haber indicado a unos peregrinos sedientos el camino hacia una charca en la que pudieron saciar su sed y evitar así la muerte”, ninguno a aportado la fuente textual de dicha versión ni la he encontrado, pero parece ser admitida por lo menos en Guiné-Bissau. Esto puede explicar que el cerdo que dentro de el Corán aparece como animal impuro pueda desplazarse libremente por las calles de los barrios de Bissau, a semejanza del que se puede ver en La Alberca, provincia de Salamanca, con la diferencia de que este último es comunitario y que aquí son muchos pero cada uno con su propietario, obviamente que no profesa la religión musulmana.



Al darle este carácter sagrado a dieta el ser humano se siente más obligado a cumplirla, más a partir del siglo XX, sobre todo en Europa se ha ido relajando el cumplimiento de estas normas sagradas fruto de religiones monoteístas y se ha pasado a regular los hábitos alimenticios en base a justificaciones científicas, los dictámenes de la ciencia adquieren ese carácter sagrado que induce a su cumplimiento, pero los logros de las investigaciones están en continuo avance, a la espera de ser falseados, así que con independencia de los intereses económicos del ente financiador de la investigación, lo que hoy parece probarse que es perjudicial para nuestro cuerpo al año es saludable o viceversa.


La dieta sacra del siglo XX se basa en un imagen de belleza occidental de cuerpos esculturales y saludables, para lo que es preciso consumir una serie de productos eco, bio, omega, … no se regula como antaño los alimentos que no se deben consumir si no que se indica aquellos que se deben comprar, pero se mantiene un carácter negativo del que no cumple con los cánones de esta nueva dieta sagrada como alguien has cierto punto impuro.


Bissau, 17 de abril de 2011.

viernes, 1 de abril de 2011

Tchubús-Tchabás XI- Vamos a contar mentiras

“Vamos a contar mentiras”

A lo largo del día se ha ido situando en el imaginario del cerebro el sonido de una canción anónima de la infancia cuyo título era “Vamos a contar mentiras”¸es de suponer que su origen era el de la diversión que produce ir contra lo establecido, en donde mentir era pecado, acrecentando el sentimiento de culpa, disponer de esa vía de escape de poder contar mentiras como juego, o permitirse unas mentirijillas o no decir las cosas, mentira por ocultamiento u omisión, no acrecentaba el sentimiento de culpa y era una vía de escape al modo del carnaval previo a la cuaresma. Lo malo de todo ello era el elevado sentimiento de culpa que creaba en algunos, que les llevaba a negar una realidad y mentirse a si mismos.


La mentira existe como oposición a la verdad, pero la verdad absoluta no existe, sino más bien siguiendo a Kart Popper en la “Lógica del descubrimiento científico” existe aproximaciones a la verdad a través de la demostración de que es falso lo que hasta ese momento se da como verdadero –principio de falsabilidad-; pero en la vida cotidiana, para la tranquilidad de la mente del individuo, éste da por verdades infinitas situaciones o elementos sin ponerlo en duda.


Este camino fácil hacia la tranquilidad de la existencia del individuo en la sociedad ha facilitado que lo normal no sea la verdad, como cosa cierta y verificable, sino la pseudoverdad-pseudomentira que beneficia a quien la divulga e inicialmente no ofende a quien la recibe, sino que más bien le es indiferente; lo cual acarrea que prácticamente la mayoría de los discursos políticos, de muchos analistas, de la prensa en su mayoría, … se enmarque en el limbo de una mentira hecha verdad en el inconsciente del individuo para que continúe su existencia apacible, en apariencia.


Así podemos comprobar como en España ha ido desapareciendo la tradición de celebrar el día de los inocentes, 28 de diciembre, en donde uno estaba atento a buscar esa mentira en la prensa o televisión, y a que tal día como hoy en Guinea Bissau, sea un día de lo más normal. Es tradición celebrar el 1 de abril cá en Bissau como el día de las mentiras, así alguien comentaba de buena mañana “Has oído en la radio que el Presidente ha comprado un avión” “¿Cómo? ¿Para él o para montar unas líneas aéreas?” “No hombre, que no es verdad que hoy es el día de las mentiras” “¿¿¿???” . Entonces como debemos llamar a los otros días, a esos en los que a uno le dicen que han oído en la radio “Se inician los vuelos Bissau-Madrid” y es cierto que han dado la noticia.


Tal vez lo cierto o lo que más se aproxima a la verdad sea que vivimos en un mundo de “mentira”, así porque a imagen de tradiciones anteriores, porque no pasamos a celebrar el “Día de decir verdades” para que forma catártica también el ser humano pueda liberar, el que lo precise, ese sentimiento de culpa o de autoengaño de vida ficticia.


En Bissau a 1 de abril de 2011, día de las mentiras “tradicional”.

jueves, 31 de marzo de 2011

Tchubús-Tchabás X- Outlet malls

“Outlet malls”

En los primeros años de la transición uno se podía encontrar todos los jueves, en la calle que daba acceso al Colegio La Salle de Santiago de Compostela y que comenzaba en la Rúa San Roque y finalizaba en el Monasterio de Santo Domingo de Bonaval, con el “mercadillo del jueves”, así llamado por ser un mercado en su mayoría de productos textiles y se celebraba los jueves.


Las conocidas como “ferias” en Galiza implicaban aparte del intercambio de productos textil el resto de cualquier elemento o objeto susceptible de ser intercambiado, aperos de labranza, animales, maquinaria agrícola, hortalizas, …por ello el que se celebraba en esa zona concreta de Santiago era el “mercadillo” quedando la denominación de “feria” paro lo que al mismo tiempo ocurría en Salgueiriños, esa especificación llevo que con el tiempo se le denominara popularmente “El Corte Inglés”. Por otro lado, un elemento diferenciador entre la “feria” y el “mercadillo” era que en el primero se podía degustar “polvo a feira” y en el segundo no había zona de descanso en la transaciones o lugar en el que cerrar un buen trato ante una “cunca” y una transación.


Los comerciantes que se dedicaban a la venta ambulante se aprovisionaban de los restos de las tiendas, comprando al por mayor y después esto lo vendían en las ferias y mercadillos, a buen precio. Así revolviendo revolviendo alguna prenda buena en calidad y precio podía aparecer.


Esto ha ido cambiando en principio es dos aspectos, la mayoría de la ropa que se puede encontrar en un mercado ambulante de cualquier población es prácticamente del mismo tipo, y casi toda de fabricación China, ya no se busca en los saldos se importa directamente para este lugar de venta y los antes conocidos como “todo a cien” que van desplazando a los anteriores; y las empresas del textil de marca, se han dado cuenta que pueden dar mejor salida a su producto pasado de moda o temporada a través de los “outlets”.


A un precio más económico que en la calle Serrano y seis meses después, si uno no tiene urgencia puede adquirir el mismo producto en un outlet normalmente ubicados en ciudades de las afueras y junto a otras grandes superficies. Ya no son pequeñas tiendas específicas son cadenas de venta de productos de marca a precio más económico.


Pues cá en Bissau, el equivalente a una “feria” de Galiza sería el “lumo” que se celebra en cada población con periodicidad semanal, quincenal o mensual, sin olvidar el “mercado de Bandim” en Bissau, que funciona diariamente y lugar de más movimiento de la ciudad de Bissau. Por otro lado, en Guiné-Bissau aún no han llegado los “outlets” de primera mano, si los de un mercado de segunda mano, mejor dicho de ropa usada, porque a saber cuantas manos distintas han vestido cuerpos distintos con una misma prenda.


Bissau 31 de marzo de 2011

jueves, 24 de marzo de 2011

Tchubús-Tchabás IX- El valor de las cosas

“El valor de las cosas”


A lo largo de la historia la humanidad ha ido evolucionando la forma de valorar los elementos del entorno, hecho que va indisolublemente ligado a nuestra percepción de los objetos, lo que hay, y que condiciona la acción del ser humano, enlazando con Ludwing von Mises y la corriente de pensamiento de la escuela austriaca del s. XX.

En los inicios se valoraba el objeto por la utilidad que tenía para la supervivencia, las primeras armas creadas con silex, tuvieron gran éxito en el mercado de su tiempo, como si estuviéramos lanzando un producto en la época actual, gracias a que nos permitían cazar, alimentarnos con carne y hacer los primeros asados gracias al descubrimiento del fuego. La piedra en sí no tenía ningún valor, sino que este era conferido de forma subjetivo por el que interactuaba con ella.

Ya pasado mucho tiempo y con el avance del conocimiento de las materias que conforman el medio, se valoraron los objetos en base a sus propiedades físicas, las cuales permitían conocer que utilidad se podía obtener de esos elementos. Las personas le conferían un valor en base a la mayor o menor aportación que como medio aportaba para obtener un fin, en el más amplio sentido del término.

El valor que cada persona daba a un objeto era el que servía como elemento de medida a la hora de intercambiar un objeto por otro, se intercambiaban en base el valor que poseían para cada uno, no en base a su peso y propiedades o en base al tiempo y trabajo humano empleado en la obtención del mismo. Cá en Guiné-Bissau en algunos puntos podemos encontrar ejemplo de esto, que emplean el papel moneda por no encontrarse en la misma ubicación física los elementos que intervienen, así una persona que ha obtenido cuatro mangos con el empleo de una vara en la Rua de Santa Luizia los cambia por 500 francos CFA en la venta ambulante al lado del Arezki y después se desplaza a Bandim y comprar 4 pescados que denominan “ventaninha”, si se introducen otros elementos como el tiempo empleado en la obtención y el trasporte, el intercambio no se llevaría a cabo, los que intercambian valoran uno que su objetivo es comer fruta y el otro que su objetivo es comer pescado. Y algo similar podemos encontrar en la economía de autoconsumo que se da entre otros sitios en Galiza, al kilo de patatas que se obtiene de una huerta para valorarlo lo se introducen elementos como el trabajo empleado en su obtención sino que se valora en base a la calidad obtenida por haber hecho un seguimiento de todo el proceso y que para su degustación no es preciso desminuir en exceso la renta familiar, basta con comprar una olla, agua y sal, y ya tenemos unas patatas cocidas.

Con el surgir de las monedas como elemento de intercambio, estos si hicieron más ágiles y aumentaron en número, ya no era preciso ir cargando de un sitio a otro con las mercancías para intercambiar, sino que bastaba con llevar unos elementos de metal que de acuerdo con su peso y propiedades físicas tenía un valor, dado de forma subjetiva y consensuado colectivamente, que se apoyaba en un objeto existente con una sustancia primaria y unas secundarias como distinguía Aristóteles.

La cosa siguió avanzando y se pasó de darle un valor a un objeto en base a sus propiedades físicas y su utilidad, a consensuar que dicho elemento tenía un valor, a que el conjunto de mentes subjetivas estaban de acuerdo en usar un papel como moneda de intercambio, el valor no estaba en el papel dibujado, sino en un acuerdo sobre su valor. Claro si este papel se deteriora y se rompe, vuelve a su valor inicial como papel, substancia primaria, con distintos colores, textura, olor,… substancias secundarias.

Pero si siguió avanzando, y se pasó de que para realizar intercambios estábamos de acuerdo en intercambiar unas monedas en papel a unas anotaciones bancarias, que figuran en un disco duro de algún servidor a las que podemos acceder por Internet o través de cajeros automáticos o a través de las entidades financieras, así uno llega a una tienda recoge una serie de bienes de un mostrador que considera que tienen el valor necesario para el fin o uso que les dará con objeto de realizar una acción y con un elemento fabricado con plástico que entrega a la persona encargada del cobro realiza el intercambio correspondiente.

Obviamente en los párrafos anteriores falta rigor científico, siendo unas meras reflexiones, con el objeto de constatar de alguna forma que se ha avanzado a que las cosas tengan un valor cada vez menos apoyado en las propiedades del objeto y más en un valor subjetivo, inducido a nivel de intercambios por los que ordenan el sector financiero y a nivel de discriminación entre un objeto u otro por la publicidad y los medios de comunicación. Así por ejemplo cá en Bissau, como en casi todo el mundo, se le da gran importancia a la imagen, unos pendientes hechos en china a imitación de unos que aparecían en un número de Vogue, son más valorados que los originales ya que en ese valor subjetivo se incluye todo el imaginario de belleza, riqueza y bienestar; así antes dos juegos de pendientes en apariencia iguales, vistos a un metro de distancia, un gran porcentaje optará por el de menor valor real y mayor valor ficticio. El tema que aparece en la segunda mitad del siglo XX referente a la crisis de valores de occidente es en el fondo la pérdida del valor de los elementos tangibles en sustitución de elementos ficticios, y que al ser cada vez más difícil mantener esa ficción pueden provocar crisis financieras que impliquen verdaderos reajustes y una vuelta a valorar a las cosas por lo que valen de acuerdo a sus propiedades, entorno y fin para el que son destinadas.

Así que recuperando una fase célebre de la película “Airbag” – Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, las cosas como son-

Bissau, 24 de marzo de 2011